

Parece que los barrabravas argentinos en comparación con los tifosi de la Roma y Lazio son nene de pecho. Antes del pitado inicial del encuentro, la Policía italiana tuvo el duro trabajo de desmantelar el arsenal de armas blancas y algún que otro explosivo hogareño a los fervientes seguidores de los dos equipos más poderosos de la capital romana. ¿Quién dijo que los latinoamericanos somos los salvajes y los europeos los hombres civilizados?


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